La piel en la arquitectura fue bastante subestimada por el movimiento moderno y sus derivaciones. La obsesión con la funcionalidad y la eficiencia industrial, hizo que surgieran paradigmas como el que la arquitectura no debía ser oclusiva: la estructura debía evidenciarse en cuanto fuera posible, y por tanto los materiales debían mostrarse igualmente puros, en su calidad propia. Recientemente, arquitectos como Herzog & de Meuron han recuperado la antigua magia y carácter que los cerramientos traen a las edificaciones. Concreto impreso, fachadas vegetales, vidrio inteligente o polímeros colorados son algunos de los ejemplos que vemos en la arquitectura de hoy.
Las pieles donde habitamos son una extensión mutante de lo que somos, como plantea Hundertwasser: el hogar es la tercera piel. No sobra recordar la celebre frase de Churchill, al referirse al parlamento de Inglaterra: “We shape our buildings; thereafter they shape us”.
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